domingo, 8 de abril de 2018


Richard Wagner




Wagner músico alemán nació el 22 de mayo de 1813, Leipzig, Alemania- 13 de febrero de 1883, Cannaregio, Venecia, Italia; había nacido en el seno de un humilde hogar y sus comienzos fueron muy difíciles, no sólo por la carencia de protectores sino, también, por su carácter independiente.
Sus primeras obras musicales revelan la influencia de Beethoven y Mozart y no tuvieron mucha aceptación.
En 1833 fue director de coro en Wurtzburg y en 1834 dirigió la orquesta del Teatro Municipal de Magdeburg. Se casó con Mina Planner, yen 1839 huyó de sus acreedores trasladándose a París. Después de años de pobreza consiguió que se estrenaran sus obras Rienzi (1842) y El buque fantasma (1843) en Dresde, donde en 1843 fue nombrado maestro de capilla de la corte y compuso Tannhaüser (1845) y Lohengrin
En 1849, intervino en un fracasado movimiento revolucionario y debió huir a Zurich; pero cuando ya las penurias económicas y la incomprensión se habían vuelto casi dramáticas, Wagner encontró el apoyo del rey Luis II de Baviera y gracias a él pudo construir el teatro de Bayreuth (1876) donde se representan exclusivamente sus obras.


Su actividad fue desde entonces incansable ya que, sin abandonar la música, se dedicó también a la filosofía, la literatura y la estética. Escribió los argumentos de algunas de sus óperas, recurriendo a las fuentes de la tradición y la mitología germánicas. Su obra musical ha merecido los más exaltados elogios, pero también las más duras críticas, pues fue un auténtico renovador, que ejerció una profunda influencia en la música dramática en general y sinfónica en particular, por la brillantez de sus orquestaciones y su especial concepción de la ópera, en la que prevalece la música sobre el texto. Wagner casó dos veces, pero su gran amor y su compañera fue la hija de Liszt, Cósima, con quien contrajo nupcias en 1870.
Obras musicales: El buque fantasma, Tannhauser, Tristón e Isolda, Lohengrin, Los maestros cantores de Nuremberg, Parsifal, El anillo de los Nibelungos; esta última es una tetralogía que comprende a las tres obras: El oro del Rhin, La Valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses.
Su obra está marcada por la renovación de la ópera, consumando la concepción romántica de la obra de arte total. Entre sus libros se destacan: El arte y la revolución, La música del porvenir y El arte del futuro.







El siglo XIX fue una época de constantes cambios, se ventilan revoluciones, transformaciones y ajustes sociales,  se manifiesta la búsqueda de la verdad  y el individuo comienza surgir, la sociedad no es represada en leyes, sino que por el contrario cambia y evoluciona.
Todo esto como parte de un proceso de evolución que marca la historia; las maquinas junto al pensamiento del hombre revolucionan los ideales de la época. El arte funciona como un medio de expresión la música evocan representaciones de un algo hasta sus últimas consecuencias, es allí en donde Richard Wagner se enfoca en aspectos básicos pero imprescindible para el desarrollo humano, El individualismo, el optimismo ante el progreso, una nueva mirada a la estética alejada de los cánones tradicionales, además de la concepción religiosa de la época basadas en el decadente modelo de relaciones sociales del siglo XIX todo esto gira entorno a un ente denominado como la ciudad, es allí en donde se viven procesos de cambio, adaptación e idealización del ser humano como sociedad e individuo.

En relación a este concepto Richard Wagner plasma la ciudad en los libretos que hemos visto.

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