Richard Wagner
Wagner músico alemán nació
el 22 de mayo de 1813, Leipzig, Alemania- 13 de febrero de 1883, Cannaregio,
Venecia, Italia; había nacido en el seno de un humilde hogar y sus comienzos
fueron muy difíciles, no sólo por la carencia de protectores sino, también, por
su carácter independiente.
Sus primeras obras
musicales revelan la influencia de Beethoven y Mozart y no tuvieron mucha
aceptación.
En 1833 fue
director de coro en Wurtzburg y en 1834 dirigió la orquesta del Teatro
Municipal de Magdeburg. Se casó con Mina Planner, yen 1839 huyó de sus
acreedores trasladándose a París. Después de años de pobreza consiguió que se
estrenaran sus obras Rienzi (1842) y El buque fantasma (1843) en Dresde, donde
en 1843 fue nombrado maestro de capilla de la corte y compuso Tannhaüser (1845)
y Lohengrin
En 1849, intervino en un fracasado movimiento
revolucionario y debió huir a Zurich; pero cuando ya las penurias económicas y
la incomprensión se habían vuelto casi dramáticas, Wagner encontró el apoyo del
rey Luis II de Baviera y gracias a él pudo construir el teatro de Bayreuth
(1876) donde se representan exclusivamente sus obras.
Su actividad fue
desde entonces incansable ya que, sin abandonar la música, se dedicó también a
la filosofía, la literatura y la estética. Escribió los argumentos de algunas
de sus óperas, recurriendo a las fuentes de la tradición y la mitología
germánicas. Su obra musical ha merecido los más exaltados elogios, pero también
las más duras críticas, pues fue un auténtico renovador, que ejerció una
profunda influencia en la música dramática en general y sinfónica en
particular, por la brillantez de sus orquestaciones y su especial concepción de
la ópera, en la que prevalece la música sobre el texto. Wagner casó dos veces,
pero su gran amor y su compañera fue la hija de Liszt, Cósima, con quien
contrajo nupcias en 1870.
Obras musicales: El
buque fantasma, Tannhauser, Tristón e Isolda, Lohengrin, Los maestros cantores
de Nuremberg, Parsifal, El anillo de los Nibelungos; esta última es una tetralogía
que comprende a las tres obras: El oro del Rhin, La Valquiria, Sigfrido y El
ocaso de los dioses.
Su obra está
marcada por la renovación de la ópera, consumando la concepción romántica de la
obra de arte total. Entre sus libros se destacan: El arte y la revolución, La
música del porvenir y El arte del futuro.
Todo esto como
parte de un proceso de evolución que marca la historia; las maquinas junto al
pensamiento del hombre revolucionan los ideales de la época. El arte funciona
como un medio de expresión la música evocan representaciones de un algo hasta
sus últimas consecuencias, es allí en donde Richard Wagner se enfoca en
aspectos básicos pero imprescindible para el desarrollo humano, El individualismo,
el optimismo ante el progreso, una nueva mirada a la estética alejada de los
cánones tradicionales, además de la concepción religiosa de la época basadas en
el decadente modelo de relaciones sociales del siglo XIX todo esto gira entorno
a un ente denominado como la ciudad, es allí en donde se viven procesos de
cambio, adaptación e idealización del ser humano como sociedad e individuo.
En relación a este
concepto Richard Wagner plasma la ciudad en los libretos que hemos visto.



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